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Estos tres puntos conflictivos están interrelacionados y se trabajan en paralelo para conseguir resultados óptimos. Por ejemplo, a menudo las antiestéticas pistoleras se deben a la poca tonificación y elasticidad de los músculos de los glúteos, lo que provoca que las nalgas caigan y empujen la grasa hacia el lateral de la parte alta de los muslos. Afortunadamente, este desagradable efecto se puede corregir. Como hemos visto, la solución de un problema estético específico a menudo pasa por la detección de la causa de este origen, que no siempre es evidente: para reducir las cartucheras quizás haya que actuar sobre los glúteos, antes que los muslos. Por este motivo, antes de someterse a un tratamiento de electroestimulación es importante que un especialista en estética realice un diagnóstico profesional a fin de diseñar el programa más adecuado en cada caso. Si se realizan correctamente, los tratamientos para modelar esta zona ofrecen resultados visibles desde la primera sesión. En este sentido, los equipos Ultratone disponen de secuencias preprogramadas que deshacen los nódulos de grasa localizada en glúteos, caderas y muslos. Al mismo tiempo, trabajan los músculos de esta zona para conseguir tensarlos, tonificarlos y modelar la figura. Durante el tratamiento, el aparato está programado para ejercer también una acción drenante, vital para obtener el resultado deseado, ya que si la grasa acumulada se deshace pero no se elimina del cuerpo las células vuelven a agruparse y, en breve, reaparecen los nódulos. Cada sesión de Ultratone dedicada a la reducción de glúteos, caderas y muslos dura de 30 a 45 minutos, durante los cuales los músculos trabajan obedeciendo a las ondas enviadas por el aparato. El tipo de señal que éstos reciben, su frecuencia y su intensidad varía a lo largo de la sesión según las distintas funciones que realiza el electroestimulador: quemar grasas, drenar, tonificar, relajar. Los impulsos emitidos por las ondas de Ultratone no duelen ni molestan. Éste es un sistema seguro, cómodo y avalado científicamente. Las sesiones de electroestimulación con fines estéticos se suelen realizar en centros especializados en tratamientos de belleza, pero también se pueden adquirir aparatos domésticos de fácil manejo. Es cuestión de números. Para recibir un tratamiento específico se pueden realizar las sesiones deseadas de manos de una esteticista profesional que, además, nos asesorará para obtener los mejores resultados, pero si pretende realizar más de un programa o prevé someterse a numerosas sesiones, cabe la posibilidad de hacerse con uno de estos aparatos que, presumiblemente, en uno o dos años se habrá amortizado.
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